El mes de febrero encendió la alerta de la Bolsa de Comercio de Rosario, una de las zonas más productivas del país, quien calificó la situación de “sin precedentes”, debido a la sequía que afecta al 80% del campo argentino.

La falta de precipitaciones ha provocado una baja en los caudales de los ríos y un irreparable daño a los cultivos, con sus respectivas consecuencias económicas para los agricultores.

El ministro de Agroindustria, Luis Etchevehere, declaró: “Estamos seguros de que va a haber menos actividad económica en miles de pueblos de la Argentina que dependen de la actividad agroindustrial para su comercio, los talleres, las estaciones de servicio, los hoteles, los lugares por donde andan los muchachos que trabajan con el transporte y manejan millones en viajes“. Sin embargo, advirtió la autoridad, que por ser Argentina una fijadora de precios en el mercado internacional hay una “compensación”, ya que al haber menos producción habrá mejores precios.

Se espera que marzo traiga tormentas que permitan paliar la situación. El comportamiento del mercado en las próximas semanas también será clave. Por su parte, las provincias decretarían la emergencia para que llegue la ayuda estatal. En esta línea, el ministerio reunió la Mesa de Riesgo Agropecuario, con el fin de implementar un seguro multi – riesgo y aumentar el fondo de la Ley de Emergencia Agropecuaria, que hoy es de 500 millones de pesos, unos USD 24.400.000, aunque reconoció que “la Ley de Emergencia no alcanza, pero es lo que hay”, dijo el ministro.

En el caso de las pérdidas económicas las autoridades no se atreven a determinar un número. “El ministerio hace un monitoreo, hay proyecciones y hay una realidad que empeora día a día mientras no llueva“, comentó el ministro Etchevehere a Télam.

La sequía es la principal inquietud económica de la Casa Rosada. En Hacienda mantienen las proyecciones de crecimiento para el país en un 3,5%, aunque los consultores privados rebajaron hasta 0,5% sus estimaciones y auguraron pérdidas por hasta USD 4000 millones debido a la sequía.

El ministro Etchevehere sostuvo al respecto que “el cambio climático vino para quedarse. El año pasado vimos los mismos campos que hoy están rogando por una gota de agua que tenían un metro de agua” y agregó que los fenómenos de este tipo son cada vez más seguidos y más intensos. “Grandes inundaciones, grandes sequías, grandes pérdidas”, declaró.

Por su parte, Eliseo Rovetto, secretario de coordinación de la Federación Agraria Argentina (FAA), entidad que nuclea a los pequeños productores, advirtió a El País: “Pueden llegar a perderse 4.000 millones de dólares, aunque es muy facilista hablar de números en este momento”, calculó.

La gran preocupación es que es en el verano cuando llueve”, reconoció el dirigente. “Se pueden salvar algunas cosechas, pero la pérdida supera el 80% de los sembradíos, no vamos a alcanzar los rindes de otros años y ya estamos en zona de desastre”, advirtió.

Fuente: Martín Carrillo O. – Blueberries Consulting