Estamos enfrentados a una problemática mundial en el manejo de los residuos sólidos que se producen, y que en su mayoría se ubican en rellenos sanitarios, se arrojan a las calles, o en fuentes hídricas. Especialmente si hablamos del plástico.

En la actualidad, debido al inmenso crecimiento demográfico en el mundo y el aumento del poder adquisitivo y los cambios en los hábitos de consumo de las personas, se ha provocado un aumento en el uso de empaques plásticos no biodegradables, lo que ha generado que estemos frente a una verdadera crisis ambiental debido a este material.

Se hace necesario dar una buena disposición final a los residuos sólidos, ya sea mediante incineración, producción de compost, aislándolos en lugares adecuados de manera que no representen un grave daño medio ambiental, o generando valor agregado a partir de los mismos.

Nuevos materiales

Por otra parte, dada la difícil degradación de los residuos plásticos, una alternativa más adecuada para disminuir la carga ambiental que producen los mismos, es el desarrollo de nuevos biomateriales a partir del empleo de materias primas que favorezcan su biodegradación. Algunos de estos materiales, pueden ser residuos agroindustriales cuyo aprovechamiento requiere de una evaluación de los mismos para conocer su origen, su composición y su calidad; de esta manera, se pueden definir las tecnologías más apropiadas para sus tratamientos y posteriores usos o aplicaciones.

Fibroína de la seda

En la industria serícola se producen residuos cercanos al 80% del peso total del capullo del gusano de seda (Bombyx mori), y se generan subproductos fibrosos provenientes de capullos de rechazo, partes del capullo no devanables, o no enrollables, y otros desechos que no se emplean en la fabricación de productos textiles. A partir de estos residuos fibrosos, es posible extraer proteínas como la Fibroína de la seda, FS, que puede ser usada como biomaterial en formas tan diversas como películas, esponjas o geles, y que son empleadas en la medicina, la farmacología, la cosmética, o bien en el desarrollo de nuevos materiales que pueden reemplazar a los plásticos. Esto convierte a la FS en una potencial materia prima para el desarrollo de empaques o bolsas biodegradables.

El empaque es el objeto físico que contiene un producto o alimento. Lo llamamos empaque primario cuando éste está en contacto directo con el alimento o producto, y es un empaque secundario cuando contiene varios empaques primarios en su interior.

Packaging

Los empaques en general tienen cuatro funciones principales: contención, protección, comodidad y comunicación. En el caso de los alimentos, la protección ofrecida por el empaque primario, evita que factores externos como humedad, suciedad, olores, microorganismos, o fuerzas de compresión, entre otros, tengan efecto directo sobre el producto. Para brindar dicha protección en los alimentos se ha utilizado una amplia variedad de materiales, entre los que se destacan el vidrio, los metales, el papel y los plásticos.

En el packaging se aprovechan ciertas propiedades fisicoquímicas de la FS, como son su biodegradabilidad, resistencia a la tracción y buena permeabilidad de oxígeno. Gracias a estas características que posee la FS, se han desarrollado diferentes biomateriales para empaques de alimentos.

En algunos casos siendo la FS funcionalizada por otros componentes, como cuando se han realizado desarrollos como sensores con nanoestructuras metálicas para evaluar la calidad del alimento o recubrimientos con efecto antimicrobiano para el embutido de cárnicos.

En otros casos se incluye la FS como componente funcional, por lo que se han dado avances en películas biodegradables, recubrimientos para frutas o nuevos biomateriales, como el “Shrilk”, que es un material también biodegradable y biocompatible, tan duro como el aluminio, que imita la cutícula de los insectos, y que puede reemplazar al plástico.

Todos estos adelantos permiten evidenciar el potencial que tiene la FS en el sector y genera un estímulo para continuar en la búsqueda científica de nuevos materiales biodegradables con FS, que tengan potencial aplicación en la industria del packaging de alimentos.

Fuente: Martín Carrillo O. – Blueberries Consulting