Carretera hídrica Juan Sutil: “Sólo regando Chile podemos ser potencia agroalimentaria”

348

En la región existen numerosos ejemplos de proyectos de transferencia de agua y se han realizado resguardando los efectos ambientales en una perspectiva de desarrollo sostenible. En Perú, el Proyecto Especial de Irrigación e Hidroenergético de Olmos, transfiere las aguas del río Huancabamba, de la vertiente del Atlántico a la vertiente del Pacífico, a través de un túnel trasandino de 20 kms que está debajo de la cordillera de Los Andes. El Proyecto Olmos irriga 100.000 has y es parte de la transformación agrícola de Perú.

En Chile hay grandes desafíos en este contexto, puesto que el cambio climático, el recurso agua y el soporte energético, son tres problemáticas estrechamente relacionadas y prácticamente cualquier proyecto o actividad de desarrollo implica la necesidad de abordar estos aspectos de manera integral si es posible. Las predicciones del IPCC (Intergovernamental Panel on Climate Change) y las investigaciones de diversos grupos científicos chilenos, indican que los efectos del cambio climático sobre la disponibilidad de los recursos hídricos serán el avance de la desertificación del norte hacia el sur del territorio chileno, con cambios evidentes en las condiciones ambientales y por ende en las capacidades productivas en las diversas regiones del país, con impactos económicos y sociales todavía no dimensionados.

Carretera Hídrica

El proyecto Carretera Hídrica, propuesto por la Corporación Reguemos Chile, liderada por el empresario agrícola Juan Sutil, tiene el objetivo de llevar el agua del sur al norte de Chile para poder regar  1 millón de hectáreas distribuidas entre las regiones de Bío Bío y Atacama. El proyecto nace para resolver el déficit hídrico y con ello generar un millón de empleos relacionados a la agroindustria, generar energía limpia y sustentable, revitalizar la inversión, y llevar a Chile a un sitio de liderazgo como potencia agroalimentaria.

 “Además de alguna forma nos tenemos que hacer cargo del cambio climático, de la desertificación, de los incendios forestales y a todo eso se le hace frente con agua. Solo con agua puedes regar, contener, plantar y dar vida”, señala Sutil.

 “Si se logra regar 200.000 hectáreas en la zona de Copiapó o 150.000 en la costa de Chillán o Parral,  va a significar un gran estímulo a la inversión, va a haber trabajo extra, y ese desarrollo permitirá crecer en 3 puntos el PIB nacional, lo que significa que Chile alcanzaría el ingreso promedio de un país desarrollado. Ello trae aparejado infraestructura, proyectos agroindustriales y más impuestos para el Estado”, explica Juan Sutil, principal impulsor del proyecto.

Necesidad de una estrategia país

En los últimos 50 años el agua ha tenido una prioridad relativa en las políticas públicas, porque si bien ha habido iniciativas como  la Ley de Fomento al Riego, que ha permitido tecnificar una cantidad importante de hectáreas, y otros esfuerzos en infraestructura de canalización y revestimientos de canales, éstas han sido obras de menor envergadura. No ha existido hasta ahora una estrategia de desarrollo del país apostando a la agricultura, pese a que el sector se ha desarrollado en forma muy eficiente y ha sabido aprovechar las oportunidades  de un mundo globalizado, transformándose en fruticultores de exportación. “Un claro ejemplo es la zona de Coihueco, donde hace unos 20 años no había producción de berries y tampoco habían empresas dedicadas a la exportación de ellos,  y gracias a obras de riego como el Tranque Coihueco se abrió esa posibilidad y hoy pasaron de una agricultura primaria con una rentabilidad de 200 mil pesos por hectárea a un cultivo frutal con ganancias de 5 millones la hectárea”, puntualiza Sutil.

Tenemos un clima privilegiado, disponemos de recursos hídricos incluso más que el promedio mundial, estamos lo suficientemente aislados de plagas y somos el proveedor contra estación por excelencia del Hemisferio Norte. Nuestro error es que no acumulamos el  agua, más del 80% de ella se vierte en el mar, la vemos pasar en invierno y cuando la necesitamos no está. Hay inversiones estatales que no se les saca provecho,  otras que quedaron en el tintero”, explica Juan Sutil, presidente de la Corporación Reguemos Chile.

Tramos

El proyecto requiere una inversión de USD20.000 millones y recorrerá 1.800 kms para llevar agua de regadío a 1 millón de hectáreas en ocho regiones de Chile, movilizando entre 3.000 y 4.000 millones de metros cúbicos y estará dividida en cinco grandes tramos: el primero irá desde la Región del Bío Bío hasta la de O’Higgins, pasando por el embalse Digua y Colbún; el segundo tramo será desde la Región del Maule hasta la Metropolitana, pasando por el futuro embalse Cachapoal; el tercero  nace en la Región de O’Higgins hasta la Cuarta Región, en el Embalse Corrales;  el cuarto va desde el Embalse Corrales hasta el Embalse Puclaro, en la Cuarta Región, pasando por el embalse Cogotí, Paloma y Recoleta; y el quinto  va desde el embalse Puclaro hasta Huasco.

Fuente: Martín Carrillo O. – Blueberries Consulting