Estas sustancias son capaces de ayudar a lograr un crecimiento armónico de las plantas y a que estas se expresen de mejor forma. Aunque no inciden directamente en eventos fisiológicos específicos, estimulan procesos naturales para mejorar la absorción de nutrientes, la tolerancia al estrés abiótico y el calibre de los frutos.

En los últimos años los arándanos se han posicionado como uno de los cultivos con mayor proyección del país. Por lo mismo, apelar a las distintas herramientas que existen en el mercado para mejorar su desarrollo a nivel productivo aparece como una jugada totalmente lógica.

En ese contexto, el uso de bioestimulantes es una alternativa que cada vez gana más adeptos. Y es que estas sustancias son capaces de ayudar a lograr un crecimiento armónico de las plantas y a que estas se expresen de mejor forma. Aunque no inciden directamente en eventos fisiológicos específicos, estimulan procesos naturales para mejorar la absorción de nutrientes, la tolerancia al estrés abiótico y el calibre de los frutos, atributo que resulta clave en este mercado. Además, en el caso de las plantaciones nuevas, favorecen un mayor enraizamiento y brotación.

En la actualidad existen diversas alternativas de estos productos en el mercado, las cuales están formuladas con diferentes compuestos naturales. Los más frecuentes son hechos a base de extractos de vegetales terrestres, algas, semillas o combinaciones de materias primas.

Otro componente importante en estos productos, son los aminoácidos, los cuales conforman las proteínas y son precursores de varias fitohormonas, señales químicas que facilitan la comunicación entre las células y coordinan sus actividades. En esa misma línea, se utilizan algunas vitaminas, antioxidantes, carbohidratos, y macro y micronutrientes como complementos.

“Los bioestimulantes ayudan a que exista una mayor asimilación del amonio absorbido, aportan aminoácidos de calidad, optimizan la fotosíntesis y el desarrollo de los tejidos, propician una óptima acumulación de sustancias de reserva y una mayor turgencia celular y regulación del desarrollo de las bayas”, explica Henry Ibarra, asesor de nutrición vegetal sustentable de Eurochilena.

Características de los compuestos más usados

Para el experto, lo más adecuado es que estos productos se usen en variedades de arándanos que presenten niveles de materia seca menores a 20%, con el fin de garantizar que la fruta tenga un buen viaje y llegue a destino en excelentes condiciones.

1-Sustancias húmicas

Son macromoléculas orgánicas complejas y muy heterogéneas que se obtienen con la descomposición de la sustancia orgánica y de la actividad de los microorganismos.

“Son una mezcla compleja de diferentes ácidos que contienen grupos carboxílicos y fenólicos, junto con derivados de azúcar”, dice Ibarra.

Se obtienen, sobre todo, de yacimientos de humus fósiles o de compost.

“Las sustancias húmicas de la turba y del compost con lombrices parecen tener una mayor actividad bioestimulante que las de yacimientos de humus fósiles”, señala.

La aplicación de estas sustancias orgánicas permite potenciar el desarrollo radical en la fase posterior al trasplante y ayuda a superar con más facilidad la crisis posterior al trasplante. Otras ventajas de estas sustancias son que aumentan el desarrollo vegetativo, la masa foliar y la biodisponibilidad de elementos nutritivos.

“Además, previene fenómenos oxidativos y mejora la tolerancia contra el estrés biótico y abiótico, sobre todo por salinidad. De igual forma, mejora la fertilidad del suelo y reduce la actividad de iones potencialmente fitotóxicos, como socio (Na+) y cloro (Cl-)”, señala Henry Ibarra.

2-Extractos de algas

Hoy existen más de 30 mil especies de algas. Las que se usan en agricultura para la producción de extractos con acción bioestimulante son principalmente las algas verdes, rojas o pardas, entre las cuales se encuentran Ascophyllum nodosum, Ecklonia máxima, Laminaria digitata y Fucus. Estas se recogen de forma manual o mecánica en las costas oceánicas de Canadá, Sudáfrica, Irlanda y China.

“La extracción puede ser de diferentes formas y ocupando disolventes de distinta naturaleza. El método más utilizado prevé una extracción en frío en el agua a alta presión para prevenir alteraciones químicas de las moléculas bioactivas”, explica el asesor de Eurochilena.

El efecto bioestimulante de estas algas se debe a la activación de las vías biosintéticas de las hormonas en la planta más que a una contribución externa. Según el tipo de especie, agrega, resulta prevalente la presencia de algunos compuestos.

“Sobre todo, los polisacáridos manitol, laminarina, alginatos, fucoidanes, importantes por su estímulo en la absorción de los elementos nutritivos y en la mejora contra el estrés ambiental de las plantas”, explica Ibarra.

Con el uso de estos extractos se logra un aumento en la velocidad de germinación y un estímulo para la multiplicación y distención celular, del cuajado. De igual forma, se consigue un crecimiento de la acumulación de osmolitos, que estabilizan las membranas celulares (manteniendo la turgencia celular y reduciendo la actividad de los radicales libres que destruyen las células) y de la actividad de las enzimas de defensa contra el estrés oxidativo.

Esto se traduce en beneficios como un aumento del tamaño de los frutos, resistencia contra el estrés biótico (moho, podredumbre, ácaros, pulgones, nematodos) y abiótico (sequía, salinidad y temperaturas extremas) y mayor desarrollo vegetativo, entre otros.

3-Betaínas

“Las betaínas son sustancias naturales que se extraen de la remolacha azucarera (beta vulgaris). Son compuestos que las plantas acumulan naturalmente como respuesta contra el estrés ambiental en casos de altas y bajas temperaturas, sequía o salinidad del terreno”, detalla Ibarra.

Añade que la acumulación intracelular de estas sustancias permite la retención hídrica en las células, protegiéndolas contra los efectos de la deshidratación, “sin turbar la función enzimática, la estructura de las proteínas y la integridad de la membrana”.

Mejorar el estado hídrico de las plantas, favorecer rápidamente la superación del estrés hídrico y salino, reducirlo durante la maduración de los frutos, permitir un aumento del tiempo de conservación en vitrina y maximizar el grado de azúcar y las características cualitativas de las producciones, son sus principales efectos.

4-Hidrolizados de proteínas

La principal ventaja es que estimulan positivamente todos los procesos del metabolismo primario más importante, como la fotosíntesis y la síntesis del ADN y de las proteínas; y del secundario, como la resistencia contra el estrés, la maduración de los frutos y la absorción de los nutrientes.

“Se trata de productos en base a aminoácidos y péptidos solubles obtenidos normalmente por hidrólisis química, enzimática o mixta de proteínas de origen animal o vegetal”, detalla el ingeniero agrónomo. Cabe destacar que los aminoácidos son los componentes básicos de las proteínas, macromoléculas complejas que en la planta desarrollan funciones estructurales, enzimáticas y hormonales.

Ibarra explica que mientras los hidrolizados de proteínas con colágeno tienen, especialmente, glicina y prolina; los de Fabaceae contienen ácido glutámico, aspártico y triptófano, que opera como un importante precursor de la biosíntesis de la auxina en las plantas.

“Los hidrolizados de proteínas obtenidos por vía enzimática se caracterizan por tener un porcentaje mucho más alto de aminoácidos libres en forma levógira (de origen vegetal), los cuales efectivamente usan las plantas. Con la hidrólisis enzimática el porcentaje de aminoácidos libres es de 90%, mientras que con la hidrólisis química no supera el 50%”, indica Ibarra.

Los hidrolizados de proteínas, además, mejoran la absorción y asimilación de nutrientes; influencian el crecimiento de las plantas por vía indirecta, estimulando la microflora telúrica; y favorecen la presencia en el producto final de un mayor contenido de antioxidantes y proteínas y un menor contenido de nitratos.

5-Triacontanol

Ayuda a que las plantas rindan al máximo, incluso en situaciones de estrés. El Triacontanol es un alcohol de cadena larga (de 30 átomos de C) que forma parte de la familia de los policosanoles (alcoholes alifáticos) presentes en la naturaleza, específicamente en las ceras cuticulares de las plantas y en la cera de las abejas.

Los alcoholes alifáticos se extraen de la caña de azúcar, de algunos subproductos de la elaboración de los cereales (gérmenes de trigo) y de otras plantas, entre las cuales están las Fabaceae, y la harina de Guar.

“Entre los métodos de extracción utilizados, la hidrólisis enzimática de las Fabaceae (que contiene mucho) es el que consigue extraer el triacontanol de manera más eficiente, obteniendo productos con un contenido siempre superior a 6mg/kg y natural”, detalla Henry Ibarra.

Su uso tiene un efecto radicante en la fase posterior al trasplante. Además, aumenta el desarrollo vegetativo, el contenido de azúcar y el cuajado. También reduce la acumulación de nitratos en la hoja y fortalece la tolerancia contra la salinidad y el estrés biótico.

6-Polisacáridos

Los polisacáridos usados en el campo pueden extraerse de diferentes especies vegetales, como las algas y casi todas las especies de plantas superiores.

“Pero también pueden extraerse de residuos de elaboración industrial. Las fuentes principales para la elaboración de bioestimulantes son las algas, la vinaza y la melaza”, advierte Ibarra.

Estas sustancias, además de cumplir una función nutricional, tienen otros roles, como suministrar a la planta carbono orgánico y energía disponible de manera inmediata para la fotosíntesis y el metabolismo primario.

“También crean las condiciones para que el estado nutricional ayude a la planta en su crecimiento y que esta sea más verde y fuerte”, añade Ibarra.

De igual forma, algunos polisacáridos como la laminarina, los alginatos y los fucoidanes son importantes, debido a que mejoran de la tolerancia contra el estrés ambiental de las plantas.

Otro de sus efectos es que regulan el desarrollo de las fases de maduración de los frutos, y aumentan el grado de azúcar en las bayas y el tiempo de conservación en vitrina, especialmente en los frutos climatéricos, que son capaces de seguir madurando una vez separados de la planta.

Triacontanol y aminoácidos en acción

Según un ensayo realizado por ILSA en cuatro localidades diferentes, la aplicación de triacontanol y aminoácidos en las variedades Blue Gold y Ochlockonee, permite mejorar la firmeza de las bayas en cosecha y poscosecha.

El estudio se llevó a cabo en cultivos de arándanos localizados en Santa Fe y Los Ángeles (Biobío), y en Cato y San Nicolás (Ñuble). En total, se realizaron cuatro aplicaciones de 1 L/ha de Triacontanol (6ppm) más aminoácidos (5,7% Aa totales) cada 15 días, comenzando en 50% de cuaja. Las mediciones se realizaron el día de cosecha, a los 15 y 30 días de poscosecha, en un Soft Sorter de BBC Thechnologies.

El ensayo de la variedad Blue Gold realizado en Santa Fe mostró los mejores resultados. Si al día de cosecha el grupo testigo arrojó 103 gr/mm de desplazamiento, la zona donde se aplicó bioestimulante mostró 224 gr/mm de desplazamiento.

Fuente: elmercurio.com