El continente y el mundo enfrentan la ralentización de sus economías que, según los expertos, comenzó con la crisis subprime del 2006 y se evidenció en la crisis económica financiera que afecta al mundo desde el 2008 hasta ahora.

Latinoamérica ha sufrido los efectos de esta crisis económica global con distintos énfasis según las realidades económicas locales. Es el caso de Argentina, en que se agrega la conducción política del Estado como un elemento fundamental para explicar los vaivenes de su economía. Las decisiones estratégicas de desarrollo implementadas en estos años han obedecido más a intereses propios de grupos de poder que a los intereses nacionales en una perspectiva de desarrollo. En cambio, en el caso de Perú ha habido mayor coherencia estratégica entre una administración política y otra.

Perú y la minería

Con el fin de reactivar las economías los países optan por determinado sector productivo como el protagonista en su estrategia de desarrollo. En el caso de Perú, se busca aprovechar el ambiente más optimista en el mercado de los commodities para sostener sus proyecciones de crecimiento económico basado en los sectores minero y energético. En esta dirección, la autoridad peruana ha propuesto una estrategia de promoción y desarrollo, cuyos objetivos son fomentar exploraciones, viabilizar proyectos en cartera y garantizar la continuidad de las actuales operaciones. Se contempla una simplificación del ámbito administrativo con la modificación del reglamento de exploración minero.

En este contexto se inscribe la adjudicación de tres nuevos proyectos que se encuentran en cartera. El primero se trata del proyecto Michiquillay, cuyos recursos estimados superan los 1000 millones de toneladas métricas, con una inversión que alcanza los USD 2000 millones. También están en cartera los proyectos mineros Jalaoca y Colca.

No cabe duda de que la minería continúa siendo el motor de la economía peruana y por ello el Estado debe fomentar un marco legal amigable para el inversionista, quien debe presentar los estudios de impacto ambiental correspondientes y desarrollar una adecuada comunicación con las comunidades, para evitar trabas que paralicen los proyectos”, afirma la autoridad gubernamental peruana.

Argentina en cambio, prioriza por la agricultura

En el contexto de la inauguración de la exposición que desde hace 131 años organiza la Sociedad Rural Argentina, SRA, el Presidente Mauricio Macri instaló la frase que resume la voluntad estratégica de su gobierno: “Cuando el campo crece, crece Argentina”, dijo a los presentes.

Hacía años que no estaba presente la primera autoridad de la nación en la exposición de la SRA, porque los anteriores gobiernos pusieron el énfasis en potenciar la actividad industrial, en desmedro de la actividad agrícola y ganadera, como protagonistas de la economía argentina. En la ocasión, Luis Miguel Etchevehere, quien encabeza la SRA, previamente reconocía que el gobierno del Presidente Macri había tenido la voluntad de valorar la importancia del campo y la actividad agrícola en la economía nacional.

Macri prometió una nueva baja de impuestos y la realización de un conjunto de obras públicas para beneficiar al sector: “No les puedo pedir que produzcan con tecnología del Siglo XXI, sobre una infraestructura del Siglo XIX” dijo a los asistentes y detalló que serán construidos más de 20 mil kilómetros de caminos y autopistas.

La elección por el agro está hecha y se comienza a implementar rápidamente para reactivar la economía argentina. La política de devaluación del peso y la eliminación de retenciones en las exportaciones ya es un factor beneficioso para el sector agroexportador, que es el responsable de un volumen nada despreciable de 137 millones de toneladas en la última temporada de cosechas, 12 millones más que en el periodo anterior.

Fuente: Martín Carrillo O. – Blueberries Consulting