Dentro de las conclusiones y balances de la industria chilena, basadas en las últimas temporadas, está la preocupación por los problemas de calidad y condición de llegada de fruta fresca a los lejanos mercados de destino. Los expertos e investigadores concluyen que se hace urgente un recambio de variedades para revertir esta realidad y recuperar competitividad.

La operación es nada menos que arrancar las plantas antiguas y reemplazarlas por las nuevas, para comenzar desde cero el proceso de producción. La tarea no es fácil, porque además de significar una fuerte inversión en la industria – cercana a los USD15.000 por hectárea – implica un largo tiempo sin producción comercial.

En el país se están evaluando varias decenas de nuevas variedades, las que hasta ahora han mostrado resultados disímiles desde el punto de vista productivo y comercial, por lo que se estima que más del 70% del volumen de arándanos que produce Chile aún corresponde a variedades antiguas. En lo que existe consenso es que hay un número importante de variedades que deberían ser reemplazadas, como la O´Neal, que produce un fruto de bajo calibre y corta vida en postcosecha, al igual que la Elliot y la Jewel.

Estamos promoviendo el recambio de variedades que tienen mala postcosecha, que son blandas, o no soportan los grandes viajes y presentan calibres pequeños”, señala Julia Pinto, gerente técnico del Comité de Arándanos.

Lo que se busca con las nuevas variedades es que sean más productivas y que apunten a conseguir volúmenes cercanos a las 20 toneladas por hectárea, además de lograr una fruta con una mayor firmeza y calibre, con más intensidad en el bloom, de buen sabor y mejor calidad en general.

En Chile hay casi 20 mil hectáreas plantadas de arándanos y se producen 90 mil toneladas de fruta fresca, más otras 30 mil que van a la industria de los procesados, lo que hace un total de 120 mil toneladas de producción, por lo que estaríamos hablando de 6 ton/ha, lo cual es bajísimo. Si sacamos lo que está en vías de crecimiento y otras, llegaríamos a 8 ton/ha, lo que sigue siendo muy bajo”, reflexiona Manuel Alcaíno, presidente del directorio de Decofrut.

Las nuevas variedades…

En la actualidad, el recambio varietal se encuentra en marcha en la industria chilena, de hecho, han llegado más de 20 variedades provenientes de programas de España, Australia y Estados Unidos, desarrollados por universidades y entidades públicas y privadas, incluso varias de ellas cuentan con licencias abiertas. Pilar Bañados, gerente de investigación y desarrollo de Hortifrut, en declaraciones a El Mercurio, destacó la variedad Rocío – perteneciente a Hortifrut – explicando que es una variedad seleccionada en España, de cosecha muy temprana, de frutos muy firmes, crocantes y con buen bloom.

Hemos exportado de la variedad Rocío más de 200 toneladas. Es fácil de trabajar y a los dos años puede producir entre 10 y 12 toneladas por hectárea, principalmente por su genética y el manejo del productor”, explicó.

Entre las destacadas en el aspecto productivo y comercial está la Liberty – también perteneciente a Hortifrut – una variedad de alta productividad, cosecha tardía y buena condición de postcosecha, que se adecua muy bien a las zonas centro y sur del país. En la temporada recién pasada, el volumen de esta variedad subió un 70% respecto a la temporada pasada, llegando a las 1.500 toneladas exportadas.

Draper – que su licencia también pertenece a Hortifrut – es una variedad de media estación, de alta productividad, de frutos firmes dulces y crocantes, de calibre mediano grande y alta concentración de cosecha, que muestra una muy buena condición en destinos lejanos.

Una de las buenas variedades nuevas es Emerald® – perteneciente a Viveros Sunnyridge – destacándose por ser vigorosa y productiva, de buena adaptabilidad a zonas de entre 50 y 400 horas de frío. Su cosecha temprana finaliza a mediados de diciembre y puede ser exportada sin mayores inconvenientes a mercados lejanos. Esta variedad tuvo un alza de un 40% respecto a la anterior temporada, llegando a las 1.200 toneladas exportadas.

Otras variedades que han dado buenos resultados son Blue Ribbony y Top Shelf – pertenecientes a Fall Creek Farm & Nursery – que se caracterizan por tener altos rendimientos de fruta exportable, produciendo una gran calidad organoléptica, de buen calibre y buena postcosecha. Ambas variedades han mostrado una muy buena adaptación a la zona central y sur del país, desde la VI a la X región de Los Lagos.

Hoy, con poco más de tres años de experiencia local y teniendo mayor superficie plantada a nivel comercial, podemos destacar que Blue Ribbon y Top Shelf se han convertido en dos muy buenas opciones para los mercados más exigentes de Europa y Asia”, asevera Patricio Fernández, gerente de operaciones de Fall Creek, a El Mercurio.

Farthing, de Viveros Sunnyridge, es otra de las variedades nuevas recomendadas. Hortifrut, por su parte, está realizando pruebas comerciales con dos variedades de su propio programa: Daybreak y Bliss.

Ambas son tempranas y con bajo requerimiento de frío. Hicimos las primeras pruebas comerciales el año pasado, principalmente con Daybreak, las cuales dieron muy buenos resultados en productividad y recepción en los mercados”, indica Pilar Bañados.

El recambio está en marcha y no será fácil. Los expertos indican que la clave del éxito para realizar una adecuada reconversión varietal es el conocimiento del lugar en el que se producirá y en el asesoramiento profesional adecuado para tomar una decisión correcta acerca de la época en la que se busca cosechar.

Fuente: Martín Carrilo O. – Blueberries Consulting