Sebastián Edwards Figueroa, es un economista, consultor internacional y escritor chileno radicado en Estados Unidos, país del que también es ciudadano. El economista es generalmente consultado por los medios de comunicación sobre los grandes temas de la economía y el desarrollo de los países y la región. En los últimos días viajó a Chile con motivo de las elecciones presidenciales, y en la ocasión aprovechó de opinar sobre el tema que, según él, se debe abordar en el futuro inmediato.

“En los próximos ocho años seremos invadidos por extranjeros”, aseguró, aclarando que no se refiere a la ola de inmigración que sacude a Chile en los últimos años.

“Seremos invadidos y nadie se pronuncia sobre el tema” insistió. “Me refiero a la invasión de los robots…son miles de artefactos robóticos, de distintos usos y cualidades que invadirán el mundo laboral y productivo, para lo cual no nos hemos preparado”, afirma el consultor internacional.

El tema lo hemos tratado en las páginas de Blueberries Consulting, porque es un hecho que la agricultura, y específicamente la industria agrofrutícola, será la principal fuente de utilización de esta nueva tecnología y nueva inteligencia, debido no sólo a las cualidades propias del cultivo y su manejo, que es ordenado y acostumbrado a la tecnificación y sistematización, sino que también por la calidad de su recurso humano, que está familiarizado con la automatización, la ciencia y las nuevas tecnologías digitales.

Lo principal es que la eficiencia productiva de esta tecnología, dotada de inteligencia artificial, genera un menor impacto ambiental, lo que la transforma en un gran objetivo por parte de los ingenieros que se dedican a este desarrollo tecnológico aplicado a la agricultura. Se espera que los robots traigan grandes soluciones a las ineficiencias de la agricultura, tanto en siembra, monitoreo, fertilización, o cosecha.

“Inteligencia de panal”

Los inventores e ingenieros se preguntan por qué no tomar las grandes máquinas de hoy y dividirlas en miles de máquinas más pequeñas, que actúen bajo el concepto de “inteligencia de panal”. Como un ejército de hormigas en  determinadas tareas, como por ejemplo, la siembra, en donde estos microagricultores, con sus pequeñas patas de aluminio, se pueden transportar fácilmente por todo el terreno buscando el espacio vacío en donde perforar y depositar una semilla. O, pensando en el desmalezado, la interacción de varias unidades pequeñas avanzando por el campo y arrasando con toda la maleza, salvo la planta de cultivo.

Estos robots-hormigas, o microagricultores, no podrán actuar sobre campos enteros, porque son muy extensos, pero se les podrá suministrar información satelital, u obtenida mediante drones, que les permitirá operar selectivamente donde hay un problema que resolver. Este enjambre de robots recorriendo el campo y comunicándose entre sí a través de señales infrarrojas liberará por completo al agricultor de la máquina y le permitirá dedicarle más tiempo a los aspectos económicos y científicos de su empresa.

El tema ya no es ciencia ficción, el futuro está con nosotros, y según Sebastián Edwards, se debe abordar de inmediato, de otra forma podemos enfrentarnos a una crisis laboral provocada por esta revolución tecnológica que puede desestabilizar la economía de cualquier país.

Fuente: Martín Carrillo O. – Blueberries Consulting