Más de la mitad de la población mundial vive ahora en las ciudades y la expansión urbana continúa, provocando que la población rural se traslade a las zonas urbanas. Esto se traduce en pérdida de tierras para otros fines, en particular el suelo para la agricultura y el drenaje.

Ece Aksoy, es responsable de un grupo de investigadores del European Topic Center, de la Universidad de Málaga, que han definido el primer mapa digital europeo sobre la biodiversidad del suelo, en el que se caracterizan las dinámicas y utilidades de los diferentes ecosistemas que lo componen. El instrumento digital recoge el grado de calidad de la superficie en relación con su biodiversidad y ayuda a la toma de decisiones acerca del suelo, sobre cómo gestionarlo de forma sostenible y mejorar su usabilidad.

El mapa

Para configurar este mapa, los expertos recurrieron a estudios locales y regionales sobre suelo, así como a la bibliografía existente respecto a los usos de los terrenos. Con esta información identificaron los parámetros ambientales y climáticos más influyentes en la biodiversidad del terreno de cada zona. Esta herramienta informática permite representar por capas cualquier tipo de información geográfica, conectando mapas con bases de datos, permitiendo combinar los indicadores que propician la biodiversidad edáfica, como la materia orgánica y la textura del suelo, la evapotranspiración, la temperatura media de mapas ya existentes y la productividad de la biomasa del terreno y su uso.

Colocamos la información en diferentes niveles superpuestos y conseguimos encontrar las mejores condiciones y niveles de biodiversidad del suelo relacionando todos estos valores”, explica Aksoy.

En esta cartografía, que se ha configurado en formato ráster, que consiste en dividir el espacio en celdas regulares de un kilómetro cuadrado y donde cada una de ellas representa un único valor, el usuario encontrará toda la información sobre la biodiversidad del suelo de 27 países de la Unión Europea.

Ece Aksoy, advierte que “hasta ahora tan sólo existían estudios y mapas locales de la biodiversidad edáfica, es decir, del suelo, pero ninguno recogía su potencial a escala europea. Resulta vital conocer qué calidad de suelos tiene cada país y en qué condiciones para poder planificar su uso”.

Interés de la ciencia

En este primer plano sobre biodiversidad del suelo se confirma el creciente interés científico por esta capa fértil del terreno. “La mayor parte de los procesos clave del ecosistema terrestre que sustentan la vida en el planeta son impulsados por la biología del suelo y están adquiriendo cada vez más importancia a nivel internacional. Por ello, esta herramienta es esencial para determinar las funciones y servicios que proporciona este recurso natural para la producción de biomasa, como alimentos, el ciclo de nutrientes o el secuestro de carbono”, explica la experta.

A partir de esta iniciativa científica se concluye que cerca de la mitad de los suelos europeos (47%) alberga una diversidad media de especies vegetales y animales, mientras un 37% presenta un índice bajo y solamente en el 16% restante, la calidad de los ecosistemas es buena. “La diversidad de los terrenos, así como de los microorganismos y seres vivos que habitan en ella es más alta en zonas de pastizales y praderas, mientras que en las zonas de cultivo son más bajas”, aclara la responsable del estudio.

El suelo es un recurso ‘olvidado’ porque no se ve, pese a albergar más de un cuarto de los organismos vegetales y animales que viven en el planeta. Pero es esencial saber qué características de suelo hay en cada lugar y atribuirle en cada caso el uso más adecuado”, comenta esta investigadora.

Los resultados proporcionados por el estudio también servirán como información para redactar iniciativas europeas y globales que analicen el estado de los ecosistemas y la sostenibilidad terrestres.

Fuente: Martín Carrillo O. – Blueberries Consulting