Desde el año 2007, el norte de Chile ha vivido una dura situación que ha afectado a un gran número de agricultores, falta de precipitaciones traducido en una grave sequía.

Falta de lluvias y poca nieve, significó que las reservas y deshielos en veranos hayan sido escasos, provocando que el agua acumulada en tranques fuera bajando paulatinamente a niveles dramáticos. Así, para el 2015, todos los tranques de la Región de Coquimbo tenían menos del 10% de su capacidad de almacenamiento.

Para conocer un poco más sobre esta crisis en el norte del país sudamericano, en Portalfruticola.com conversamos con Juan Ferrada, gerente de producción de Tecnocitrus, quien nos habló sobre las necesidades actuales de la región.

Esta sequía llevó a que la agricultura de la región se resintiera enormemente, se perdieron muchas hectáreas de cultivos sensibles como los paltos, pero también cultivos más tolerantes como la uva o cítricos”, informó Ferrada.

Según nos indicó, un catastro realizado por la Sociedad Agrícola del Norte, en total se habla de 31 mil hectáreas perdidas al año 2015, a causa de la falta de agua.

Se perdieron también muchas hectáreas de hortalizas, que han salido muy afectadas en estos últimos años”.

Si bien durante 2015 la región recibió algunas precipitaciones, no fue hasta 2016 que se pudieron recuperar un poco los tranques en su nivel.

Fue mejorando la situación, pero para nada dio una visión optimista del futuro”, aseguró Ferrada, agregando que hoy existe mucha incertidumbre.

Para este 2017, la situación ha dado un giro en el norte de Chile, favoreciendo los niveles de acumulación de agua en todos los tranques de la región.

Así, a la fecha el Embalse Cogotí y Recoleta están en su capacidad máxima, mientras que el Embalse Paloma está, el más grande, está en alrededor de 600 millones de metros cúbicos con una capacidad máxima de 750 millones.

Esta diferencia que falta, se espera que se complete ahora en el mes de noviembre, por lo que este tranque también quedaría con su capacidad máxima”, señaló.

Ferrada continúa comentando que “esta es la situación actual, pero para el mundo agrícola, a pesar de ser una situación que nos da un poco de energía para seguir adelante, sigue habiendo incertidumbre de qué va ocurrir, qué tan cierto va a ser el cambio climático en el corto o mediano plazo”.

La sequía nos dio una lección, no pasó desapercibida en lo que es el manejo del agua de los tranques”.

Embalse La Paloma, enero 2013

Desde que existe el tranque Paloma, no había un manejo asociado al ahorro y cuidar el recurso, siempre había precipitaciones, esta sequía nos enseñó que eso podía no pasar. Ahora hay una política de ahorro de agua y mayor eficiencia en la conducción de este recurso”, explicó.

Algunas de las medidas que se tomaron fue plastificar canales, abovedar con hormigón y en algunos casos entubar.

Se obtuvo un resultado importante, permitiendo asegurar que el agua acumulada actualmente pueda durar para 5 años”.

A pesar de ello, Juan Ferrada indicó que aún falta mucho por hacer, pero que principalmente son medidas que deben venir del Estado, como la construcción de tranques más pequeños que se puedan construir en la zona alta de la cordillera de modo que sean capaces de abastecer agua durante todos los veranos.

Generalmente hay precipitaciones en el invierno, aunque sea poca, pero ayudaría a dar una seguridad de riego a las zonas bajas”.

Un ejemplo es el proyecto de tranque en el Río Rapel, comuna de Montepatria, en el cual no se está avanzando, está detenido”.

Muchos fueron los afectados de este clima adverso, así varios viveros sufrieron las consecuencias teniendo que cerrar algunos de ellos por la falta de demanda.

En el caso de Tecnocitrus, aparte de viveros tenemos algunas plantaciones, y nuestra dedicación a los citrus, que han tenido una mejor demanda, nos permitió mantenernos en el mercado, y poder esperar que la situación cambiara, pero la crisis llevó a endeudarse fuertemente y en muchos casos a perder las propiedades”, acotó Ferrada.

Agregó que investigación en cultivos que tengan rentabilidad y tolerancia a la sequía son una alternativa para la región.

Por ejemplo, mencionó que se ha visto que el almendro tolera mayor estrés hídrico.

Es una alternativa, pero ya los cultivos sensibles como el palto prácticamente desaparecieron y no se ve la intención de volver a plantar de forma importante, nadie se quiere arriesgar”.

Los agricultores de la III y IV región sufrimos enormemente la sequía y creo que hay una falta de preocupación del Estado. Se habla mucho, pero está pasando la sequía y hoy no se ve a actores del Estado proponiendo ideas al respecto, les toca hacer una parte que tiene que ver con la infraestructura”, concluyó.

Fuente: Portal Frutícola