Como ya es conocido, el cambio climático tiene impactos negativos en la agricultura, y aún cuando un aumento moderado de la temperatura y la fertilización por CO2 traigan aumentos de rendimientos de algunos cultivos, si este aumento de la temperatura sobrepasa los 2 ºC los efectos serán del todo negativos para la práctica de la agricultura, según la unanimidad de los expertos.

Con la realidad de cambio climático se altera la aptitud productiva de los agro-ecosistemas, aumenta la incidencia de plagas y enfermedades, y cambia la frecuencia e intensidad de los fenómenos climáticos extremos. Incluso si los niveles de GEI (gases de efecto invernadero) en la atmósfera se estabilizaran o comenzaran a disminuir, la persistencia del stock acumulado es suficiente para que continúe el aumento de temperatura por un período de tiempo significativo. De allí la urgencia de adaptarse.

Si bien la actividad agropecuaria es responsable de un tercio de las emisiones de GEI a escala mundial, también es cierto que la agricultura tiene un importante potencial de mitigación. Eso puede lograrse a través del ajuste y cambio de prácticas productivas. La adaptación al cambio climático y la contribución del sector a su mitigación plantean la necesidad de introducir cambios en la forma en que la práctica agrícola se relaciona con el medio ambiente. Estas trasformaciones pueden ir desde modificaciones simples en las fechas de siembra y cosecha, hasta cambios estructurales significativos, como podría ser el desarrollo de nuevas formas de hacer agricultura.

Nuevas tecnologías para una nueva agricultura

La contribución de las denominadas nuevas tecnologías, o tecnologías emergentes, son un elemento en pleno desarrollo y aplicación en la perspectiva de esta nueva agricultura, y dentro de esta práctica se destaca el concepto de convergencia tecnológica, un concepto que emergió con fuerza hace algo más de una década para darle sentido a la interacción e integración creciente entre las ciencias.

En la agricultura, el ejemplo más notable se ha dado en el desarrollo de la agricultura de precisión, en donde confluyen conocimientos y tecnologías desarrollados en el ámbito de las ciencias agro-ambientales, la ingeniería agrícola y los sistemas de información geográfica, como la información satelital, los sistemas de posicionamiento global, GPS, o el uso de drones, entre otros.

Que es la convergencia tecnológica?

Concretamente, la convergencia tecnológica involucra la interacción de alguna de estas cuatro grandes áreas de la ciencia y la tecnología:

  • Nanotecnología y nano-ciencia
  • Biotecnología, biomedicina e ingeniería genética
  • Tecnologías de la información, computación avanzada y comunicaciones
  • Ciencias cognitivas y neurociencia

Este concepto también se le identifica como “Ciencias y tecnologías NBIC” (por sus siglas Nano, Bio, Info y Cogno).

El concepto de convergencia tecnológica, de manera simple, es la combinación sinérgica de dos o más de estas tecnologías genéricas en la búsqueda de objetivos comunes, logrando un potenciamiento recíproco entre tales tecnologías pues están habilitadas unas para trabajar con las otras. En el caso de la nueva agricultura se trata de la interacción de las tecnologías de información y comunicación (TIC), la biotecnología y la nanotecnología.

Según la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO, el desafío tecnológico está constituido por producir más, mejores y más variados alimentos o productos agrícolas no alimentarios, desarrollando procesos productivos que generen menos GEI u otros contaminantes, usando de manera más eficiente el agua y la energía, ocupando la misma o menor cantidad de tierra, respondiendo a nuevos estrés bióticos y abióticos provocados por el cambio climático y que estos procesos estén sometidos a una mayor vigilancia de la sociedad en relación a las tecnologías utilizadas.

En la agricultura el rol de las TIC es crecientemente reconocido, por su contribución a la gestión ambiental a través del desarrollo de herramientas de integración y manejo de información agro-climática y productiva. En el caso de la biotecnología sus contribuciones son ampliamente reconocidas, como en el desarrollo de variedades más resistentes al estrés hídrico y de calor, por ejemplo. Y en lo relativo a la nanotecnología, mucho del trabajo todavía está en una fase experimental, pero con gran potencial, con aplicaciones a lo largo de toda la cadena agroalimentaria.

Las aplicaciones de las TIC, de la biotecnología, de la nanotecnología y de la convergencia entre ellas, abren inéditas oportunidades y están reinventando la forma de hacer agricultura. Es la agricultura de la mecatrónica, de los nanobiosensores. Es la nueva revolución agrícola que vive el mundo, una revolución que es infonanobiotecnológica y organizacional.

Fuente: Martín Carrillo O. – Blueberries Consulting